“Viviendo en equilibrio”

Poco a poco vamos dando a conocer lo que es la permacultura y lo que ofrecemos desde nuestra consultoría. Y poco a poco hay más gente que nos pregunta interesada por soluciones sostenibles, personas que se re-plantean muchas cosas, empezando por el espacio de vida donde pasan gran parte de su tiempo, sintiendo la curiosidad de cómo transformar su casa de campo o su piso en un lugar más saludable y sano a la vez que se ahorra dinero y mejoran la eficacia energética de la vivienda.

Pues bien, para mostrar como sería un diseño sostenible y  desde los principios de la permacultura publicamos en el periódico local A30 del mes de mayo un artículo, titulado “Viviendo en equilibrio”, donde se daban unas pinceladas de cómo sería una finca orgánica acompañado de una infografía. En el dibujo se ve un pequeño terreno donde  sus habitantes ponen en acción prácticas respetuosas con el medio ambiente y con las personas.

PermaculturaAltaVemos un huerto, instalaciones de energías renovables, sistema de captación de agua de lluvia, unas colmenas, etc. Fijémonos en alguno de los elementos y miremos como se relacionan con otros. Tenemos un bosque de alimentos donde se mezclan plantas en diferentes estratos (rastreras, pequeñas hierbas, verduras y hortalizas, arbustos, árboles y enredaderas) que aportan biodiversidad a este pequeño ecosistema.  Con este bosque, como ejemplo de equilibrio perfecto, se regenera el suelo, nos alimentamos con las frutas, verduras y hortalizas que nacen en él, alimentamos a nuestras gallinas mientras nos ayudan a limpiar de insectos, nos fertilizan el suelo con el aporte de gallinaza, nos remueven y oxigenan el suelo mientras buscan comida y nos regalan proteínas con sus huevos y su carne. También con el bosque mantenemos la humedad del suelo evitando regar y aportando nutrientes que dan los microorganismos al descomponer la materia orgánica e incluso se producen setas. Por otro lado contamos con filtros verdes para la depuración de las aguas residuales (negras y grises) que un poco antes han pasado por filtros de decantación de sólidos y separación de las grasas y jabones.  Por medio de plantas y algas limpiadoras que se alimentan de los organismos que lleva el agua nos ayudan a purificarlo y , más tarde, podremos usar para regar el huerto, el jardín, etc. o devolver al sufrido y generoso acuífero subterráneo parte de esta agua para que, por procesos naturales, los diferentes sustratos del suelo lo termine de purificar. Estos son algunos de los ejemplos que podemos tomar de nuestra pequeña finca. Hay muchos más que paso a paso, gota a gota, iremos viendo en próximas entradas. De momento os dejamos el enlace del periódico A30  para que podáis leer el artículo con calma “Viviendo en equilibrio” 
 

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