Smart City o ¿Smart Green City?

Últimamente he leído numerosos post sobre las Smart Cities, sobre las cuales aún no hay un consenso sobre una definición concreta, pero en mi humilde opinión creo que la que mejor la define es una ciudad que combina avances tecnológicos, eficiencia energética y sostenibilidad, centrando al ciudadano como agente impulsor de este cambio. Al fin y al cabo son el resultado de una necesidad cada vez más imperiosa de orientar nuestro modo de vida hacia la sostenibilidad, persiguiendo un equilibrio entre el medio ambiente y el consumo de los recursos naturales. En España un 80% de la población vive en ciudades y un 68% en ciudades de más de 50.000 habitantes. Parece clara la necesidad de plantear qué cosas hay que mejorar en las ciudades para la prestación de bien públicos y privados“, ha comunicado recientemente el ministro de Industria, José Manuel Soria, a la vez que hacía público la asignación de un presupuesto de 188,3 millones de euros destinado al Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, financiado en parte con fondos FEDER. Para todos es sabido que la época de grandes actuaciones en infraestructura ha quedado atrás dando paso a un nuevo enfoque de optimización, en eficiencia y eficacia, de la gestión de los recursos de que disponemos. Smart CityDesde la Unión Europea, se redacta el tratado 20-20-20, con la firme intención de que en el año 2020:
  • La emisión de gases efecto invernadero (GEI) se reduzcan en un 20%.
  • El consumo de energía se reduzca un 20% mediante mejoras en la eficiencia energética.
  • Un 20% de la generación eléctrica sea con energías renovables.
Por lo que sería lógico tener en cuenta estas directrices dentro del desarrollo de estas nuevas ciudades, dentro de este nuevo modelo de sociedad, más participativo y sostenible. A nuestro alrededor ya podemos encontrar ejemplos como el de Francia, que ha impulsado una ley por la cual las nuevas construcciones deben de tener, además de energía solar, cubiertas verdes, las cuales regulan la temperatura de los edificios, siendo un gran aislante y reducen las emisiones de CO2; Copenhague la cual quiere ser la primera ciudad en el mundo con emisiones neutras de CO2 en 2025, presentado además un ambicioso proyecto para dejar de utilizar combustibles fósiles en 2050. En junio del 2012 se fundó en España la “Red española de ciudades inteligentes” (http://www.redciudadesinteligentes.es/), cuya misión es la de “promover la gestión automática y eficiente de las infraestructuras y los servicios urbanos, así como la reducción del gasto público y la mejora de la calidad de los servicios, consiguiendo de este modo atraer la actividad económica y generando progreso. La innovación y el conocimiento, apoyados en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), son las claves sobre las que basar el progreso de las ciudades en los próximos años, haciendo más fácil la vida de los ciudadanos, logrando una sociedad más cohesionada y solidaria, generando y atrayendo talento humano y creando un nuevo tejido económico de alto valor añadido.”. Sin embargo, entre tanta “actividad económica”,”progreso”, “tejido económico de alto valor añadido” ya comienzo a echar de menos algunos matices dentro de esta misión, ¿dónde se habla de sostenibilidad?, ¿en qué punto se deja la participación ciudadana?, ¿y la reducción del consumo de energía y de las gases de efecto invernadero? Si uno bucea un poquito en las noticias encuentra que grandes corporaciones como Indra (A Coruña, Gijón,…), Endesa (Almería y Málaga) o Telefónica (Ponferrada, Santander,…), ya tienen sus contratos para convertir una ciudad determinada en una “Smart City”. Sócrates dijo “En realidad no puedo enseñar nada a nadie, sólo puedo hacerlos pensar”, por lo que si este gran filósofo no podía enseñar nada a nadie mucho menos lo haré yo. Ahora bien, déjenme que intente al menos hacerles reflexionar.
smart city

Otro enfoque de la movilidad

Tenemos ante nosotros la posibilidad de hacer un cambio en nuestro modelo de vida y nuestra relación con la naturaleza, ya que medios y disponibilidad económica hay. Pero ¿dejaremos pasar esta gran oportunidad centrándonos única y exclusivamente en los avances tecnológicos informáticos y olvidándonos de la sostenibilidad y la participación ciudadana?, ¿Por qué no hablar de Smart Green City, en lugar de Smart City? Según un reciente informe publicado por la ONU, si mantenemos el actual modelo de consumo, en el año 2030 las necesidades de la sociedad habrán crecido exponencialmente: el mundo necesitará el 50% más de comida, el 45% más de energía y el 30% más de agua. Estoy de acuerdo que invertir en innovación tecnológica es necesario, pero no es el único camino, ya que la tecnología de por sí, ni se respiran, ni nos alimenta, y esto último también forma parte de la “calidad de vida” que deseamos y merecemos. ¿Ustedes qué opinan?
 

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