¡Papás!, ¡Profes!, estos son los motivos por los que quiero un huerto en el cole

La educación es el motor de cambio hacia una sociedad más justa, solidaria y sostenible, pero no podemos olvidar el hecho de que compartimos un planeta con otros seres vivos siendo imprescindible dirigir la mirada hacia la naturaleza que nos rodea.

El huerto dentro de la escuela nos brinda un espacio de aprendizaje y encuentro que podemos relacionar con muchos aspectos ya sean sociales, económicos y culturales, siendo numerosos los estudios e investigaciones (*) que avalan el impacto positivo de los huertos escolares en la educación de los alumnos. Entre esos beneficios destacaríamos:

  • Impacto en los resultados de aprendizaje: (Aprender a conocer)

* Mejora de los resultados académicos de los alumnos en ciencias, matemáticas, lengua y artes.

* Incremento de la curiosidad, el asombro, el deseo de aprender, el entusiasmo y el compromiso de los alumnos hacia el aprendizaje.

* Los alumnos más beneficiados son aquellos que presentan dificultades de aprendizaje y problemas de conducta.

  • Mejora en las metodologías de enseñanza: (Aprender a hacer)

          * Se enseña el curriculum de modo interdisciplinar. Se aprende de un modo integrado y                  con sentido las diferentes materias curriculares.

  • Mejora los conocimientos y las conductas medioambientales provocando mayor conciencia y compromiso en este ámbito.
  • Desarrolla la competencia social y cívica de los alumnos: (Aprender a vivir juntos)

            * Genera conductas sociales positivas.

            * Implica un potencial aprendizaje extensivo sobre cómo vivir juntos de modo sostenible.               Es decir, un aprendizaje sobre la ética de la vida sostenible en espacios compartidos.

             * Contribuye a consolidar los objetivos de la educación sostenible: cultivar un sentido de                pertenencia, valorar la diversidad biocultural, adquirir experiencia práctica y promover la                     interconexión.

  • Mejora la autoestima y la autoconfianza de los alumnos. (Aprender a ser)

Así pues, el huerto escolar va mucho más allá de una actividad lúdica, uniendo en un mismo proyecto a la Naturaleza, su respeto y un desarrollo sostenible de la humanidad, con el resto de materias lectivas:

Lengua: vocabulario relacionado con el trabajo, plantas, herramientas, etc., textos, descripciones, manuales, carteles, recetas de cocina, lectura, refranes, tradiciones y leyendas. Diario del huerto.

Matemáticas: tablas, listas, gráficos, ordenación del espacio, operaciones matemáticas, geometría, medidas. Cálculo de superficies, organización de la información. Control económico del huerto: presupuesto, gastos y beneficios.

Educación artística: carteles, dibujo, diseño de logotipo, canciones, poesía, decoración del huerto, disfraces, construcción de casas de insectos y pájaros, preparación de recetas, maquetas.

Legua extranjera: vocabulario de plantas, insectos, herramientas, comidas, descripciones,

Educación física: alimentación saludable, habilidades motrices, higiene postural, escucha activa, cooperación, bailes.

Ciencias naturales: partes de las plantas, ciclos vitales, medio ambiente, climatología, agua y suelo, influencia humana en la naturaleza, técnicas de cultivo, tareas y procesos de producción, nutrición,  

Pero la educación es más, también es compromiso, autoconocimiento y habilidades sociales. A través del huerto podemos trabajar actitudes en valores éticos en los ejes transversales

  • Educación para la paz Solidaridad, tolerancia, aceptación de la diversidad, compromiso, corresponsabilidad, consenso, cooperación, resolución de conflictos
  • Educación para el consumo procesos de producción y consumo; seguir la pista a un producto, analizar las estrategias de venta empleadas en publicidad, consecuencias del consumo en la salud y el medio ambiente, economía local y solidaria. Reciclaje.
  • Educación para la salud Hábitos de alimentación equilibrada; consecuencias del consumo de alimentos en la salud, etc.
  • Coeducación Valoración del trabajo de la mujer en el campo; lenguaje no sexista, rechazo de discriminaciones en la organización de las actividades grupales, aprendizaje e inteligencia colectiva. Igualdad y equidad de sexos
  • Crecimiento personal aceptación de frustraciones y errores, creatividad, liderazgo de tareas, Responsabilidad, autonomía e iniciativa personal. Paciencia y perseverancia. Observación e investigación

¿Quieres saber cómo llevaremos a la práctica todas estas ideas en el curso 2018/2019 en Cantabria? Pues échale un vistazo a nuestro blog, donde relatamos las experiencias que hemos vivido ya en distintos centros, o ponte en contacto con nosotr@s, estaremos encantad@s de contarte en qué consiste nuestro proyecto de la Tribu del Sol

 

(*) Viviendo Gota a Gota tiene a disposición de quién lo solicite un estudio recopilatorio de diversas investigaciones que avalan cada una de estas afirmaciones.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *