¿Por qué aplicar Permacultura en tu parcela?

La Permacultura Integral en un sistema holístico-ético de principios, prácticas y actitudes que plantea una vida basada en el amor y cuidado a las personas y respeto a la tierra.

Pero, ¿cómo puede beneficiarte su aplicación en tu propia parcela? La Permacultura propone doce principios de diseños, que aseguran que el resultado final no sólo cubra tus necesidades sino que esté en sintonía y respete a todos los seres vivos que te rodean, creando un espacio donde desarrollarte de modo integral. Se trata de crear “con” la Naturaleza y no “contra ella.

Te invitamos a conocer estos doce principios y sus posibles aplicaciones en tu parcela:

Observar e interactuar: antes de “hacer”…..observa. Sólo así serás capaz de conocer tu entorno, y proponer soluciones que no sólo satisfagan tus necesidades o gustos, sino que respeten el hábitat que te acompaña.

 

Capturar y almacenar recursos: aprovechar los recursos que nos ofrece la Naturaleza te beneficiará tanto a ti como a ella, así que, ¿por qué no almacenar agua de lluvia para regar la huerta o el jardín días más tarde?

   Obtener un rendimiento, será primordial para que te sientas satisfecho con tu trabajo y te anime a continuar con la tarea. Este puede ser material, como la cosecha, físico, como beneficios de trabajar al aire libre, etc.

 Aplicar la autorregulación y aceptar la retroalimentación, al igual que se plantea en la teoría de Gaia en el que planeta es un organismo que se autorregula para que la vida se sostenga, las personas debemos considerarnos como sistemas  holísticos donde tenemos que analizar nuestros consumos y adiciones , nuestra responsabilidades y obligaciones para  acercarnos a ideales de autosuficiencia contribuyendo a un mundo más equilibrado y armonioso

Usar y valorar los servicios y recursos renovables, agua, viento, sol, …hacer un uso responsable de lo que la naturaleza nos ofrece ayudará a mitigar nuestro afán consumista y a desvincularnos del consumo de recursos no renovables.

No producir residuos. Encuentra el valor de cada objeto, reutilizándolo quizá con una función distinta te permitirá reducir los residuos, ¿Por qué no reutilizar tejas viejas para canalizar agua?, ¿o una bicicleta para poner en marcha una lavadora?

 Diseñar desde los modelos a los detalles. Plantéate en primer lugar cuál es tu situación general, tu problema, para poder ir solucionándolo posteriormente paso a paso.

 

 Integrar más que segregar. Las conexiones entre los elementos son más importantes que los elementos en sí, por ello debes relacionarlos de modo que se nutran unos de otros, por ejemplo, la asociación y cooperación entre cultivos y uso de animales en los ciclos de regeneración del suelo o eliminando la competencia.

 Usar soluciones pequeñas y lentas. No tengas prisa, la Naturaleza sigue su curso y respetar su ritmo te sintonizará a la vez contigo mismo/a

 

Usar y valorar la diversidad. Tanto la asociación de cultivos en el huerto, como la diversidad de especies en tu jardín, mejorarán no sólo el rendimiento del mismo sino su vistosidad y belleza.

 

 Usar los bordes y valorar lo marginal. No desestimes ningún rincón de tu parcela, en los bordes o los límites es donde se produce un mayor intercambio, favoreciendo la interacción de tierra, agua y aire y la creación de vida.

 Usar y responder creativamente al cambio. Recuerda que quizá en el problema esté la solución, y puedas dar un giro a ese cambio de manera positiva, por ejemplo. Un bosque de alimentos en continua evolución y cultivos en rotación nos lleva pensar a largo plazo.


Si quieres aplicar algún principio de permacultura en tu parcela o jardín, pero no tienes muy claro cómo hacerlo contacta con nosotros, nos encantará conocerte y ayudarte.

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¡Que tengas MUY buen día!

 

 

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